Tu espacio de estudio

Curso · lección 6 de 7 · 6 min

El simulacro: medir como el día D

Hacer simulacros comparables entre sí y leer la curva de tu nota.

Un simulacro solo vale si se parece al examen. Eso significa cuatro cosas, y las cuatro importan:

  1. El número de preguntas y el tiempo de tu convocatoria, no los que te vengan bien hoy.
  2. Corrección al final, no pregunta a pregunta. Saber el resultado al momento cambia cómo respondes las siguientes.
  3. Sin pausa. En modo examen el reloj no se para, igual que en el aula.
  4. Con las preguntas de reserva, si tu convocatoria las tiene, para que el cansancio del final sea el mismo.

Cada cuánto

Uno a la semana en los tres meses previos es un ritmo razonable. Más a menudo no da tiempo a corregir lo que el simulacro te enseña, que es justo para lo que sirve.

Lo que hay que mirar después

No la nota: la curva. En Progreso ves tus simulacros en orden y la media de los tres últimos. Una nota suelta oscila mucho; tres seguidas ya dicen la verdad.

Y sobre todo, revísalo entero. Un simulacro sin revisar es un rato perdido con cronómetro: la mitad de lo que se aprende está en las preguntas que acertaste dudando.

tu turno

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