Curso · lección 6 de 7 · 6 min
El simulacro: medir como el día D
Hacer simulacros comparables entre sí y leer la curva de tu nota.
Un simulacro solo vale si se parece al examen. Eso significa cuatro cosas, y las cuatro importan:
- El número de preguntas y el tiempo de tu convocatoria, no los que te vengan bien hoy.
- Corrección al final, no pregunta a pregunta. Saber el resultado al momento cambia cómo respondes las siguientes.
- Sin pausa. En modo examen el reloj no se para, igual que en el aula.
- Con las preguntas de reserva, si tu convocatoria las tiene, para que el cansancio del final sea el mismo.
Cada cuánto
Uno a la semana en los tres meses previos es un ritmo razonable. Más a menudo no da tiempo a corregir lo que el simulacro te enseña, que es justo para lo que sirve.
Lo que hay que mirar después
No la nota: la curva. En Progreso ves tus simulacros en orden y la media de los tres últimos. Una nota suelta oscila mucho; tres seguidas ya dicen la verdad.
Y sobre todo, revísalo entero. Un simulacro sin revisar es un rato perdido con cronómetro: la mitad de lo que se aprende está en las preguntas que acertaste dudando.
tu turno
Haz un simulacro oficial completo, con reloj